El barrio de Chamberí ha despedido esta mañana con una mezcla de tristeza y desconcierto a Núcleo, el restaurante que durante siete días consecutivos concentró en su barra y en sus mesas a buena parte de la vida social, deportiva y digital de Madrid. El local, que abrió sus puertas el lunes de la semana pasada con una inversión declarada de dos millones de euros, ha bajado la persiana este domingo sin haber completado su segundo fin de semana, dejando en la calle a un equipo de 34 personas y más de cuatro mil solicitudes de reserva sin responder en la plataforma.

Una semana que lo fue todo

El comedor vacío de un restaurante de diseño en Madrid
El interior mantiene intacta la atmósfera de un local en el que casi nadie llegó a comer. Imagen generada con IA.

Durante sus siete días de vida, Núcleo consiguió lo que pocos restaurantes logran en meses: lista de espera desde el primer servicio, mención en ocho cuentas de Instagram con más de doscientos mil seguidores, la visita confirmada de tres futbolistas del Atlético de Madrid, una influencer de moda con sede en Dubái que aterrizó expresamente para el postre, y una reseña de cuatro estrellas en un suplemento dominical cuyo crítico, según ha reconocido posteriormente, comió de pie en la barra porque no había mesa libre y no quiso pedir al equipo que le buscara una “para no parecer prensa”.

El jueves, en el punto álgido de su popularidad, el restaurante registró ciento cuarenta y dos historias de Instagram etiquetadas en un solo servicio de mediodía. El sábado, dos días antes del cierre, el propietario Marcos Villanueva publicó en sus redes una fotografía del local lleno con el pie de foto “esto es solo el principio”.

Una cocina arriesgada que apostó por lo nunca visto

Nucleo
Nucleo

La propuesta gastronómica de Núcleo, diseñada por el chef Pablo Andújar, se definía en la carta como “cocina de fusión sin fronteras con raíces en el producto de mercado”. En la práctica, el menú incluía un tartar de atún con aguacate y sésamo, un bao de pulled pork con kimchi de elaboración propia, unas croquetas de la abuela cuya abuela no fue identificada en ningún momento de la comunicación del restaurante, una burrata con tomate cherry asado y reducción de vinagre de Módena, unos gyozas de rabo de toro descritos en carta como “guiño al recetario castellano”, un tiradito de vieira con leche de tigre y aguachile verde, y como colofón una tosta de aguacate con huevo poché y trufa rallada en sala que el chef presentaba personalmente con una expresión que los comensales han descrito de forma unánime como “de mucha concentración”.

Andújar había definido la propuesta en una entrevista publicada el martes, dos días antes del cierre, como “una ruptura total con todo lo conocido”.

Los motivos del cierre, en construcción

El personal recoge un restaurante de moda mientras varios clientes esperan fuera
El restaurante cerró antes de que muchas reservas lograran elegir mesa

Villanueva ha publicado esta mañana un comunicado de tres párrafos en el que agradece “el calor recibido” y anuncia que el cierre responde a “motivos personales y a una reflexión profunda sobre el modelo de negocio”. Fuentes cercanas al proyecto apuntan a que los dos millones de inversión incluían una reforma integral del local, una vajilla de autor encargada a un ceramista de Oaxaca, una partida de vinos naturales que nadie pidió y los honorarios de una agencia de comunicación que facturó la cobertura de la semana como si el restaurante fuera a estar abierto diez años.

La agencia, consultada por este medio, ha declinado hacer declaraciones pero ha puntualizado que su trabajo “consistía en generar visibilidad, no en garantizar la viabilidad del negocio”, y que en ese objetivo concreto los resultados “superaron todas las expectativas”.

Chamberí, en duelo

Los vecinos del barrio, que durante una semana tuvieron dificultades para aparcar en la calle Alonso Cano por la acumulación de vehículos de VTC, han expresado sentimientos encontrados. Algunos lamentan no haber conseguido mesa a tiempo. Otros reconocen que tampoco lo intentaron porque la lista de espera les pareció “excesiva para un sitio que llevaba cuatro días abierto”. Una vecina consultada a la salida de la frutería de enfrente resume el sentir general: “Me di cuenta de que existía cuando vi el cartel de cierre”.

El local permanecerá cerrado al menos durante los próximos meses mientras Villanueva evalúa “el siguiente paso”. En el grupo de WhatsApp del barrio alguien ha preguntado ya si el espacio podría convertirse en un buen sitio para una ferretería, que es lo que había antes.